sexta-feira, 27 de maio de 2011

quinta-feira, 10 de fevereiro de 2011

E mais reformas...


Há muito tempo que não vinha aqui.

Os dias passam a galope, sem deixar tempo para uns pensamentos mais calmos, com pelo menos tempo para os organizar por temas de forma a não soar insano...

Pois claro que continuo a trabalhar numa instituição de saúde, e sou cada vez mais o técnico de saúde "à beira de um ataque de nervos" que deu inicio a este blogue.

Nos últimos tempos (anos?) temos vindo a assistir à degradação progressiva dos serviços públicos de saúde, mais ainda, acho que todos temos noção de que existe uma queda cada vez mais evidente na qualidade dos cuidados prestados e, dos que os prestam.

Agora temos a nova debandada de reformas, que nos vão "roubar" os elementos que estão nas melhores condições de passar o conhecimento, os "mais velhos", estamos a falar de pessoas entre os 55 e os 65 anos.
Nalgumas culturas não muito longínquas, "O mais velho" é respeitado pela sua sabedoria, porque na maior parte das vezes os mais velhos acertam, parece que têm magia, adivinham, daí tornarem-se "Os mais sábios", aqueles que gostamos de ouvir a opinião, alguns já sem o conhecimento tecnológico da geração mais jovem, mas com a sabedoria de quem já observou situações similares muitas vezes.

O tempo ensina.

Todos nós conhecemos a diferença entre o aprendido no livro e o saber da experiência feito, que se alapa à nossa memória porque tem associações visuais, auditivas, olfactivas, sensitivas e emocionais que a tornam inesquecível.

A experiência ensina.

Então como é possível não perceber a valiosidade dos nossos "mais velhos"?

Em medicina esta "passagem de testemunhos", principalmente dos erros cometidos, é de extrema importância, são conhecimentos que nos são transmitidos com "sentidos".

Asneiras que não vamos fazer, exemplos a copiar na resolução de problemas, possibilidades de sermos críticos...enfim uma montanha de coisas que, quem como eu teve a sorte de ter alguns Muito Bons colegas "Mais velhos", com quem acho que posso dizer que aprendi quase tudo, e com quem sei ter aprendido coisas muito importantes como o assumir da ignorância (o que ajuda a não dizer muitas asneiras), ser humilde, pensar nos doentes como pessoas, e outras coisas, mais práticas como: se não gostas muito de estudar arranja uma companhia de trabalho estudiosa, se preferes estudar arranja um colega trabalhador, é tudo uma questão de gestão de recursos humanos e bom senso, não somos todos iguais e a vantagem está na diversidade.


Bem, esta conversa toda para dizer que me angustia a falta de capacidade dos nossos governantes para perceberem a gravidade de deixarem fugir a camada formativa dos nossos hospitais...já há alguns anos que vamos assistindo a esta corrida à reforma, que junta a questão económica à desilusão.

É só um desabafo...caros colegas, já tenho e vou ter, saudades vossas!

segunda-feira, 7 de setembro de 2009

O poema pouco original do medo

E por inspiração num blogue aqui perto, lembrei-me deste poema...

O poema


pouco original do medo
O medo vai
ter tudo
pernas
ambulâncias
e o luxo blindado
de alguns automóveis
Vai ter olhos onde ninguém o veja
mãozinhas cautelosas
enredos quase inocentes
ouvidos não só nas paredes
mas também no chão
no teto
no murmúrio dos esgotos
e talvez até (cautela!)
ouvidos nos teus ouvidos
O medo vai
ter tudo
fantasmas na ópera
sessões contínuas de espiritismo
milagres
cortejos
frases corajosas
meninas exemplares
seguras casas de penhor
maliciosas casas de passe
conferências várias
congressos muitos
ótimos empregos
poemas originais
e poemas como este
projetos altamente porcos
heróis
(o medo vai ter heróis!)
costureiras reais e irreais
operários
(assim assim)
escriturários
(muitos) intelectuais
(o que se sabe)
a tua voz talvez
talvez a minha
com a certeza a deles
Vai ter capitais
países
suspeitas como toda a gente
muitíssimos amigos
beijos
namorados esverdeados
amantes silenciosos
ardentes
e angustiados
Ah o medo
vai ter tudo
tudo
(Penso no que o medo vai ter
e tenho medo
que é justamente
o que o medo quer)
O medo vai
ter tudo
quase tudo
e cada um por seu caminho
havemos todos de chegar
quase todos
a ratos
Sim
a ratos

Alexandre O'Neill

sexta-feira, 8 de maio de 2009

Gripe porcina

Recebi alguns artigos, não foi só este, mas dizem todos básicamente o mesmo.

Influenza: los nombres de los muertos
Jaime Avilés

"Ante todo, el brote de influenza que ha cambiado la vida (y la muerte) del país, es una denuncia mundial del saqueo y la devastación que millones de mexicanos hemos sufrido despiadada y sistemáticamente a lo largo de los recientes 27 años y que hoy nos ha convertido en un foco de infección para la humanidad. Era lógico que ocurriera esto. No podía tener sino consecuencias catastróficas el ejercicio de una política irresponsable que empobreció a 100 millones de personas, día tras día, hasta no dejarle a las grandes mayorías hambrientas otra salida que la emigración o el narcotráfico.
Durante el sexenio de Vicente Fox, México recibió las más abundantes ganancias de su historia por la venta de petróleo en el exterior, pero no quedó absolutamente nada de eso: el grueso del dinero fue utilizado para devolver a los más ricos de los ricos los impuestos que habían pagado; el resto, la propina, está en las trancas y el estiércol de un rancho en Guanajuato, en las empresas de los hijos de Marta Sahagún y en las cuentas bancarias de los hombres y mujeres del régimen.
En cambio, aquí, no existe un solo laboratorio, ni siquiera en la UNAM, capaz de detectar la mutación de un virus como el de la influenza porcina, que tras el exterminio de cerdos ordenado por el fanatismo del gobierno de Egipto, ahora se llama A/H1N1, para que nadie culpe a nadie. Como bien lo han documentado Enrique Galván Ochoa y Luis Linares Zapata en las páginas de este diario a lo largo de esta semana insólita, en México existía una empresa paraestatal denominada Birmex (Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México), que según su portal electrónico surtía las vacunas, sueros, inmunoglobulinas y reactivos de diagnóstico que requieren los organismos públicos descentralizados de salud de los estados que integran la República Mexicana, y que en los hechos fue desmantelada por Fox.
Antes de éste, Zedillo acabó con el Instituto Nacional de Higiene y con el Instituto Nacional de Virología, que se dedicaban a la investigación científica de las cepas virales y al diseño de vacunas para combatirlas. Hoy no tenemos nada de eso. Los primeros casos de influenza en la ciudad de México no fueron detectados, entre otras cosas, porque la Secretaría de Salud no contaba con herramientas para identificarlos. Y no fue sino hasta días después cuando la multiplicación de los contagios y los primeros decesos movieron al médico del régimen –el siempre limitado y titubeante José Ángel Córdova Villalobos– a enviar muestras clínicas a laboratorios de Canadá, para que desde allá nos hicieran el favor de avisar qué era lo que estaba provocando esta gripe desconocida.
El planeta entero está asombrado porque, 10 días después del terrorista mensaje de Córdova Villalobos el jueves de la semana pasada a las 11 de la noche, el gobierno (o lo que sea) de Felipe Calderón todavía no ha revelado cómo se llamaba ni siquiera una de las víctimas fatales del virus de la gripe mexicana, como tarde o temprano esta plaga será recordada por la historia. Después de un accidente aéreo, de un camionazo, de un terremoto, de una inundación, de un incendio, las autoridades suelen dar a conocer los nombres de los muertos. Pero en esta ocasión no lo han hecho y nadie sabe explicarse por qué.
No hace falta ser muy suspicaz para entender que si Calderón y su doctor se niegan a entregar esta lista de difuntos es porque ocultan datos claves que echarían por tierra su manejo del fenómeno mediante el pánico social. Por ello es fundamental que sepamos: cómo se llamaban los muertos, qué edad tenían, dónde vivían, cuál era su condición socioeconómica, a qué se dedicaban. En otras palabras, ¿en su casa contaban con agua corriente, excusado, regadera, piso de cemento y electricidad? ¿De cuántos miembros constaba la familia, cuántos dormían en un mismo cuarto, cada cuánto se bañaban? ¿Eran obesos, estaban desnutridos, cuántas veces comían al día, cuáles eras sus hábitos alimenticios? Al transitar por su barrio o pueblo, ¿pasaban cerca de criaderos de puercos, flotaba en el ambiente de su vida cotidiana excremento de aves o cerdos, trabajaban en contacto con vísceras de animales?
Una sospecha muy extendida en la sociedad mexicana –y que tarde o temprano se esclarecerá– es que los muertos de este brote epidémico pertenecen a las capas más desprotegidas de la población, es decir, que estamos ante una nueva enfermedad de la miseria, y como en México hay más de 50 millones de personas en situación de pobreza extrema, las medidas que se han aplicado hasta ahora –cierre total de escuelas, de restaurantes y bares, de oficinas públicas, de cines y teatros, de gimnasios y albercas, etcétera–, lo que en realidad pretenden es aislar a los más pobres de los que no lo somos tanto y, por supuesto, de los ricos.
En un acto más de autoritarismo, Calderón ha instaurado por sus pistolas el secreto funerario, violando el derecho a la información no sólo de los mexicanos sino de toda la humanidad. Mientras oculte datos elementales como los nombres de los muertos, el aparato del terror electrónico podrá seguir manipulándonos a sus anchas. ¿No será la hora de solicitar a nuestros amigos en todas partes una ola de solidaridad internacional en contra de esta forma de la censura? Exijamos la autopsia de esa franja de la sociedad mexicana que murió a consecuencia de esta gripe. ¿Tendremos que hacer plantones en el Zócalo, huelgas de hambre, bloqueos de carreteras o qué para que nos digan al fin cómo se llamaban los muertos?
En el continente americano, México es uno de los países más grandes y ricos en recursos naturales, pero una peste más voraz, destructiva y mortífera que la influenza de los puercos –la de los políticos neoliberales del PRI y del PAN, la plaga de los Salinas y los Zedillo, de los De la Madrid y los Fox, al servicio de un puñado insaciable de millonarios–, nos ha convertido en un país más débil, indefenso y hambriento que Haití, que apenas ocupa la mitad de una isla en el Caribe, o que la pobre Honduras, bananera sin bananas. ¿Por qué lo hemos permitido, por qué hemos tolerado que nos hicieran caer tan bajo? ¿Acaso nos equivocamos cuando salimos a las calles con banderas blancas a frenar la rebelión de los indios de Chiapas?
¿Por qué se alivian los que viven en mejores condiciones sanitarias? ¿Por qué han desatado la sicosis de que A/H1NI prefiere a los jóvenes entre 20 y 45? ¿Por qué nos hemos dejado convencer de ello si tampoco sabemos las edades de los muertos? Después de la campaña López Obrador es un peligro para México, después del fraude haiga sido como haiga sido, después de la violación de todas sus promesas empezando por la del empleo, después de la artificiosa guerra contra el narco para militarizar el país y tratar de afianzarse en el poder, a costa de la seguridad nacional junto con la de Estados Unidos, los mexicanos tenemos la claridad y la madurez necesarias para saber que Calderón es capaz de cualquier cosa: si un día se vistió de sargento para lanzar a las fuerzas armadas a una aventura trágica, ahora se pone la bata blanca de doctor para mantenernos en arresto domiciliario, sudando de pánico.
A raíz de esta gripe, dos nuevos objetivos aparecen en nuestra agenda ciudadana: exigir con todos los recursos a nuestro alcance que el gobierno (o lo que sea) entregue los nombres de los muertos, y movilizarnos por un cambio radical en materia de inversión para la investigación científica. Así como obligamos al espurio a construir una nueva refinería, ahora debemos luchar por nuevos laboratorios, y por la conservación de la filosofía, de la ética y de la estética entre las materias del bachillerato. ¡Basta, basta ya de una vez por todas, no soportemos un día más la tiranía de la ignorancia panista! "

sexta-feira, 17 de abril de 2009

Depois de uma noite infernal

O técnico de saúde "à beira de um ataque de nervos" que vive dentro de mim, está cansado, não lhe apetece queixar-se mais, nem reclamar contra os relógios de ponto digitais, ou quaisquer outras medidas acéfalas que surgem de cérebros seguramente mais esclarecidos do que o meu!




Morrer é uma inevitabilidade, acho que por já ter pensado alguma coisa no assunto, a finitude está interiorizada.
Isto teve um principio, terá que ter um fim!
Mas ainda não me sinto em paz com esta ideia, porquê?
Talvez porque ainda há coisas que quero fazer, pessoas com quem quero estar, sentimentos que quero ter!

Pois é isso mesmo, parafraseando alguém, a morte é inevitável mas quando chegar que encontre apenas os restos do que eu deixar para ela levar.
Viver é complicado, buscamos a perfeição, acomodamos a frustração, trabalhamos afincadamente e, no meio da confusão, é fácil esquecermos coisas essenciais como simplesmente olhar, cheirar, sentir o prazer de aquecer depois de ter muito frio...
E com este pensamento lembrei-me de um casal que resolveu mudar de vida.
Como primeira medida mudaram para o campo, depois, mudaram o apelido e apelidaram-se de Sossegadinho.
E como bons sossegadinhos, observam, olham, ouvem, sentem, criam, e tudo isto com muito tempo...

Lá veio de novo e inveja (da boa, como me ensinou a M&M), a gula (sem pecado), por que diabo trabalho desta forma maluca, que me faz perder a parte da vida de que realmente gosto?
Não sei, não aprendi a fazer diferente. Mas...e quando for grande?
Quado for grande quero ser uma sossegadinha, algures, com tempo para simplesmente ser, sem ter que parecer, gostar (ou desgostar), sem ter que justificar.

terça-feira, 25 de novembro de 2008

Viagens


Abandonei este espaço há uns tempos.
As desculpas do costume, muito trabalho, pouco tempo...mas incentivada pela M&M (a garina que vive cá em casa) resolvi regressar e contar um bocadinho da viagem que fiz há uns tempos.

Quénia, Tanzãnia e Zanzibar
As cores, os horizontes, os bichos e o céu são de uma beleza diferente e dificil de descrever, a sensação é de grandeza, de infinitude...
Os locais, sujos, confusos e coloridos são habitados por pessoas pobres, coloridas e para quem o tempo parece não contar.



Ora senão apreciem os empregados de uma bomba de gasolina.

A imagem das pessoas, sentadas, simplesmente a olhar, é frequente.
Faz-me pensar que neste caminho para o primeiro mundo, vamos perdendo esta capacidade de simplesmente, estar, ser, na essência.



Acho que nunca na vida tinha visto tantos miúdos!

(uma raça em vias de extinção neste nosso primeiro mundo)

Há crianças em todo o lado, com olhos vivos, brilhantes.
Pastores pequeninos com rebanhos enormes, crianças que brincam na berma da estrada, crianças de farda escolar...






Nós, os turistas, somos assediados para comprar, para negociar, essa parte eu dispensava.

Confesso que compraria mais coisas e de melhor vontade sem este assédio, que me faz sentir um bocadinho "assaltada".
Achei os lodges, giros e bem integrados na paisagem, sim, pasmem, lá por aquelas bandas parece que há pessoal que pensa nesses assuntos.

Não vi nenhum mamarracho a violar a paisagem descaradamente.
Nas cidades é o caos.
Acho que não se pode discutir muito a arquitetura do caos e das barracas, mas nos parques/reservas, a construção tem alguma preocupação de integração.

Os guias são simpáticos, não são entediantes, mas a força das circunstâncias faz com que nos forcem a estadia em determinados locais para "usarmos a casa de banho" que é a forma swahili de dizer "comprar umas cenas a estes meus amigos", mas...olhando para a forma como a população vive, é fácil de perceber.
Mas também nos mostram o mapa e nos explicam o que significa dividir países, no mapa, com régua e esquadro!

a continuar,



quinta-feira, 20 de março de 2008

Somos um país de novos ricos

O clima nacional é no mínimo, confuso.
Não cumprimos os requisitos necessários para sair do terceiro mundo mas comportamo-nos como se fizessemos parte de uma elite, acima de qualquer primeiro mundo (seja lá o que isso for).
É engraçado (ou não) analisar, por exemplo, a frota automobilistica dos nossos governantes (e temos bué governantes!) depois entrar no local onde trabalho e constatar que:
se despedem secretárias, porque não há dinheiro,
não há obras, porque não há dinheiro,
há cada vez menos médicos, menos pessoal de enfermagem e auxiliar, porque não há dinheiro.
Em contrapartida, temos uma frota cada vez maior de:
consultores (= espécie que trabalha pouco mas é bem paga porque são muito inteligentes e sabem coisas que nós nunca iríamos descobrir se eles não existissem),
computadores (que nascem como cogumelos nos hospitais)
informática do mais elevado nível (dizem),
relógios de ponto digitais às centenas (pronto tá bem, não falo mais nestes),
e a lista do que orgulhosa e ricamente temos pode seguir por aí fora, em paralelo com a lista do que não temos porque...não há dinheiro.
Mas este "novo riquismo" não é um problema hospitalar, é um problema nacional.
A minha filha anda numa escola pública no centro da cidade, eu não sou uma presença muito assídua na escola, mas depois de algumas descrições (que tenho que confessar desvalorizei um pouco), achei que devia ver.
E o que vi?
Salas enfeitadas com coloridos balditos para aparar a água, feltros nas carteiras e corredores para ensopar a água, casas de banho que por decoro não vou descrever, um edificio em lastimoso estado de conservação, os vidros rachados, os laboratórios são...hum, muuuiiitttooo antigos?
Na reunião que se seguiu à minha excursão, ouvi a explicação dada pelos professores para o facto: que não há dinheiro no Ministério da Educação para "socorrer"estas coisas.
Ora o que também é um exercicio interessante é entrar nos ministérios e instituições paralelas e ver que catitas são as salas, as cadeiras, os ares condicionados e vidros duplos, enfim instalações dignas de um país de abundância e prosperidade!
Atão??? Afinal somos pobres e temos que aceitar as condições deficitárias ou somos ricos e dá para tudo?
Não entendo bem mas, especialistas no assunto já me tentaram explicar que isto tem que ver com a Imagem (=nomenclatura moderna para parecer qualquer coisa)
É muito importante para o bem estar nacional que este tipo de instituições (ministérios, institutos e afins) tenham instalações decentes e bem cuidadas para "quando vem alguém de fora" ... os governantes e gestores tenham carritos jeitosos, para quando transportam os "estrangeiros"...
Eu não sou especialista na matéria mas esta coisa da Imagem parece-me estar intimamente relacionada com o tal de "novo riquismo" nacional, o que importa é parecer!
Lendo coisas antigas como alguns textos do Eça, dá para perceber que este "novo riquismo" tão português, já é antigo e tem raizes muito profundas, mas será que não pode mudar nunca?
Como é bom de perceber, hoje o dia não correu bem.
A falta de recursos associada à inépcia e ausência de senso de quem manda, quase me enlouqueceram.